Hay bodas de primavera que se llenan de flores, bodas de verano que se celebran bajo cielos despejados, bodas de otoño dominadas por los colores de la tierra…Y después están las bodas de diciembre, capaces de transformar una hacienda sevillana en un escenario donde la Navidad, la gastronomía y las emociones parecen formar parte de una misma historia, la boda de Sandra y Alejandro fue una de ellas.
El 6 de diciembre de 2025, esta pareja reunió a sus familiares y amigos para celebrar una boda de invierno con un carácter navideño muy marcado. No se trataba simplemente de colocar algunos adornos o incluir villancicos en la lista de reproducción. La Navidad formaba parte de la personalidad de los novios y, por tanto, debía estar presente en la experiencia completa.
Desde las canciones elegidas para los momentos más importantes hasta los mantecados y chupitos de anís que recibieron a los invitados al comenzar la barra libre.
Porque una boda realmente especial no consiste en seguir una temática, consiste en contar la historia de una pareja y Sandra y Alejandro querían que la suya oliera a Navidad, sonara a fiesta y supiera a Andalucía.
Una ceremonia en San Gonzalo y una celebración a las puertas de Sevilla
La jornada comenzó a las 13:00 horas con la ceremonia religiosa en la parroquia de San Gonzalo. Después, los invitados se desplazaron hasta la Hacienda Villanueva del Pítamo, uno de nuestros lugares favoritos para celebrar bodas en Sevilla. No es ningún secreto.
En el blog de PROBOCA ya hemos hablado anteriormente de nuestra relación con esta hacienda y de las razones por las que nos gusta tanto trabajar allí.
Su ubicación, a pocos minutos de Sevilla, permite organizar una boda en un entorno histórico y natural sin obligar a los invitados a realizar grandes desplazamientos. Además, sus diferentes salones, patios y jardines ofrecen numerosas posibilidades para diseñar cada parte de la celebración en un espacio distinto.
Pero hay otro factor que para un equipo de catering resulta fundamental: es una hacienda preparada para trabajar: Sus instalaciones, la amplitud de sus espacios y la relación entre las diferentes zonas facilitan la logística, el montaje y el servicio. Y cuando detrás de una boda hay más de doscientas personas entre invitados, niños, personal y proveedores, esa operatividad deja de ser un detalle para convertirse en una necesidad.
Sandra y Alejandro recibieron allí a 181 adultos, ocho niños y seis miembros de staff.
A las 14:45 horas comenzó una bienvenida de treinta minutos que permitió a todos reencontrarse, brindar y comenzar a disfrutar de la hacienda antes de que se abrieran las estaciones gastronómicas.

Una boda de invierno no tiene por qué celebrarse de noche
Existe la idea de que las bodas invernales deben ser necesariamente nocturnas o desarrollarse completamente en interiores. La boda de Sandra y Alejandro demostró lo contrario.
Una celebración de mediodía permite aprovechar la luz natural, disfrutar de los espacios exteriores durante las horas más agradables y adaptar cada parte del evento a medida que avanza la tarde.
La clave está en diseñar correctamente el horario.
La bienvenida comenzó a las 14:45 horas; el aperitivo se sirvió entre las 15:15 y las 16:45 horas. Después llegó el banquete en mesa, antes de dar paso a una barra libre que continuó hasta la medianoche.
Este tipo de planificación evita tiempos muertos, mantiene un ritmo constante y permite que la celebración evolucione de forma natural desde el almuerzo hasta la fiesta. Y en una boda con casi doscientos invitados, controlar los tiempos no es una cuestión secundaria, es una parte fundamental de la experiencia.
Un aperitivo que comenzó con producto andaluz
La propuesta gastronómica comenzó con algunos productos que hablan directamente de nuestra tierra.
- Jamón ibérico de bellota Lazo.
- Papelón de pastrami de presa ibérica.
- Mojama acompañada de almendras fritas.
- Tabla de quesos con confitura de mango y cebolla.
- Y chicharrón sevillano.
Una primera selección pensada para acompañar las bebidas de bienvenida y abrir el apetito con sabores reconocibles.
En PROBOCA nos gusta innovar, pero nunca entendemos la innovación como una renuncia a la tradición.
Nuestra cocina propia parte de recetas, productos y técnicas que forman parte de la gastronomía andaluza. A partir de ahí incorporamos influencias internacionales, nuevos formatos y presentaciones adaptadas al servicio de catering.
La ensaladilla chili crab fue uno de esos bocados en los que el producto tradicional adopta una personalidad diferente. También salieron el pollo Tori Karaage con salsa sweet chili, la coca de sardina con pimiento caramelizado, el kimuchi de pez mantequilla y el canelón de pato.
Propuestas con perfiles muy distintos que permitieron construir un aperitivo variado sin perder la coherencia.
Fritura andaluza para una boda en Sevilla
En una boda celebrada en Sevilla no podía faltar uno de los grandes emblemas de nuestra gastronomía: la fritura.
Durante el aperitivo servimos pavía de bacalao con alioli de manzanilla, boquerones rebozados y choco de Huelva frito a la andaluza.
Tres elaboraciones aparentemente sencillas que exigen una ejecución muy precisa cuando deben servirse a cientos de personas.
Una fritura debe llegar caliente, debe mantenerse crujiente y debe cocinarse en el momento adecuado para que el producto conserve su textura.
En eso consiste buena parte del trabajo de un equipo profesional de catering: conseguir que una elaboración servida en una boda mantenga las mismas cualidades que tendría recién salida de la cocina de un restaurante.
El recorrido continuó con la zamburiña marinera y terminó con un risotto de setas y trufa, especialmente apropiado para una celebración de invierno. Un plato cremoso, aromático y reconfortante que encajaba perfectamente con la fecha y con el ambiente de la boda.
Dos kioscos de cocina en vivo
Los kioscos de showcooking volvieron a ocupar un papel protagonista.
El primero estuvo dedicado a nuestra interpretación de la cocina street food. Desde allí se sirvieron quesadillas de cochinita pibil, tataki de atún con salsa hoisin y trufa, y arepas de rabo de toro. Tres elaboraciones inspiradas en cocinas diferentes, pero unidas por una misma idea: platos intensos, fáciles de disfrutar y terminados a la vista de los invitados.
El segundo kiosco estuvo dominado por la parrilla. Pinchos coreanos de solomillo, pulpo gallego con mojo verde y entrecot de novillo argentino.
La cocina en vivo aporta mucho más que comida;
- Genera movimiento.
- Distribuye a los invitados por el espacio.
- Permite que interactúen con los cocineros.
- Y convierte la preparación de los platos en parte del espectáculo.
Además, los diferentes kioscos ayudan a mantener un servicio continuo y evitan que todos los invitados se concentren en un mismo punto.
Detrás de esa sensación de espontaneidad hay, en realidad, bastante planificación.
Un banquete con nombres que contaban su historia
A las 16:45 horas comenzó el banquete en mesa.
Las mesas recibieron nombres de ciudades, islas y lugares significativos: Menorca, Ibiza, Nerja, Sevilla, Mallorca, Roma, Tenerife, Barcelona, Las Tres Piedras y París. Algunas eran redondas y otras imperiales, creando un montaje variado y visualmente dinámico. Pero los nombres de las mesas no funcionaban únicamente como una herramienta para distribuir a los invitados. También formaban un pequeño mapa emocional de la pareja.
- Lugares visitados.
- Ciudades importantes.
- Destinos capaces de despertar recuerdos.
Es una forma sencilla de personalizar una boda y de conseguir que incluso el seating plan cuente algo sobre los novios.

Una entrada al banquete que ya anunciaba la Navidad
Sandra y Alejandro hicieron su entrada al banquete con una mezcla musical que combinaba “Sarà perché ti amo” con “All I Want for Christmas Is You”. Una elección que resumía perfectamente el carácter de la celebración. Romántica, divertida y absolutamente navideña.
Durante el banquete se sucedieron varios de los momentos más emotivos del día.
Los novios entregaron ramos a sus madres y abuelas mientras sonaba “Slipping Through My Fingers”, vinculada para muchos a una de las escenas más emotivas de Mamma Mia!. Fue uno de esos instantes en los que las conversaciones se detienen, aparecen los pañuelos y los fotógrafos tienen la responsabilidad de capturar abrazos que duran apenas unos segundos, pero que permanecerán durante años.
Meteorito Azul fue el equipo encargado de la fotografía, mientras que Sivirage se ocupó del vídeo de la boda. Dos miradas distintas para conservar todo aquello que ocurrió dentro y fuera del protocolo.
Villancicos, capitanes de mesa y tequila de fresa
Una boda navideña no podía limitarse a una decoración estacional. La Navidad también debía formar parte de la diversión.
Durante el banquete se organizó un juego con los capitanes de las mesas acompañado por diferentes villancicos. Además, cada capitán contó con una botella de tequila de fresa. Una combinación que, sobre el papel, puede parecer arriesgada. En una boda, sin embargo, tenía todo el sentido del mundo.
Los juegos de mesa bien planteados ayudan a romper el hielo, conectan a invitados que quizá no se conocen y generan momentos espontáneos. Pero deben integrarse dentro del horario para que no interrumpan el servicio ni conviertan la comida en una sucesión interminable de actividades.
Ese equilibrio es fundamental. La boda debe tener sorpresas, pero también debe respirar.
Una selección de bebidas pensada para todo el evento
Durante la celebración se ofrecieron agua con y sin gas, refrescos y cervezas Cruzcampo y Estrella Galicia, incluyendo opciones sin alcohol y sin gluten. Tampoco faltó OSADA, la cerveza artesana de marca propia de PROBOCA.
La selección de vinos estuvo formada por Croft Twist y Protos Verdejo entre los blancos, junto con Finca Resalso y López de Haro entre los tintos. La propuesta se completó con Manzanilla Papirusa, oloroso y Pedro Ximénez de Osborne, Vermú Lustau y cava Millenium Ondarre.
Además, servimos nuestra sangría de cava y maracuyá y una piña colada sin alcohol, una opción que permite que quienes no consumen alcohol también disfruten de una bebida especial y diferente. Y como guiño final a las sobremesas navideñas, no podía faltar el anís Flor de Utrera.
Mantecados y anís para abrir la barra libre
El comienzo de la barra libre tuvo uno de los detalles más reconocibles de toda la boda. Los novios aportaron mantecados y PROBOCA sirvió chupitos de anís.
Dos elementos sencillos que transportaban directamente a cualquier sobremesa familiar de diciembre. Y ahí estaba precisamente el valor del gesto.
No era necesario construir una escenografía complicada. Un mantecado,un chupito de anís, una canción conocida… Y, de repente, la Navidad estaba completamente presente.
Este tipo de detalles demuestran que la personalización no siempre depende de grandes inversiones. A veces basta con identificar un recuerdo compartido y encontrar la forma correcta de incorporarlo a la celebración.
“Photograph” y el comienzo de la fiesta
Sandra y Alejandro abrieron el baile con “Photograph”, de Ed Sheeran.
Después, Eventazzo tomó el control de la música y de una barra libre en la que no faltaron ginebras, ron, vodka, whisky, Jägermeister, tequila de fresa, Baileys y Red Bull, además de frutos secos y golosinas.
La decoración de Ángela Bustamante ayudó a integrar el carácter navideño de la celebración en los distintos espacios de la hacienda.
Artajob realizó acuarelas en vivo, convirtiendo algunos momentos de la boda en recuerdos artísticos creados durante el propio evento.
Y cuando las horas de baile empezaron a hacerse notar, Muerde Burger se encargó de la recena.
Porque incluso en Navidad hay pocas cosas que funcionen mejor de madrugada que una buena hamburguesa.

Bodas navideñas: una alternativa con mucha personalidad
Las bodas de diciembre ofrecen posibilidades que no existen en otras épocas del año.
- La iluminación adquiere mayor protagonismo.
- Los tonos cálidos funcionan especialmente bien.
- Los espacios interiores pueden crear ambientes acogedores.
- Y la gastronomía permite incorporar sabores más intensos y reconfortantes.
Pero una boda navideña no tiene por qué convertirse en una reproducción de la cena de Nochebuena.
La clave está en seleccionar referencias concretas y utilizarlas con intención.
En la boda de Sandra y Alejandro fueron las canciones, los villancicos, los mantecados, el anís y una atmósfera festiva que acompañó todo el evento sin resultar forzada.
Ese fue probablemente su mayor acierto.
Una boda que convirtió diciembre en una ventaja
Muchas parejas comienzan buscando fecha para su boda pensando únicamente en primavera o en otoño. Sin embargo, una boda de invierno bien planificada puede ofrecer una experiencia completamente diferente.
Sandra y Alejandro aprovecharon diciembre para construir una celebración reconocible, personal y llena de pequeños guiños a una época del año que les apasiona.
Lo hicieron en Villanueva del Pítamo, uno de nuestros espacios preferidos para organizar bodas en Sevilla.
Rodeados de 181 adultos, ocho niños, familiares, amigos y un equipo de proveedores que trabajó para que cada momento tuviera su lugar. Fue una boda andaluza, fue una boda de invierno y fue, indiscutiblemente, una boda navideña.
Gracias, Sandra. Gracias, Alejandro.
Y gracias por recordarnos que la Navidad no siempre comienza cuando se encienden las luces de una ciudad.
A veces comienza cuando alguien abre una caja de mantecados, reparte unos chupitos de anís y suena la primera canción de una barra libre.
Proveedores de la boda de Sandra y Alejandro
- Espacio: Hacienda Villanueva del Pítamo — villanuevadelpitamo.com
- Catering: PROBOCA Catering — probocacatering.com
- Fotografía: Meteorito Azul — meteoritoazul.com | @meteoritoazul
- Vídeo: Sivirage — @sivirage
- DJ, sonido y fiesta: Eventazzo — eventazzo.es | @eventazzo
- Decoración: Ángela Bustamante — @angelabustamantedecoracion
- Acuarelas en vivo: Artajob
- Recena: Muerde Burger














